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14

Sep 2021

Categoría: Anis al día
Escrito por Comunicación ANIS
La pandemia nos ha servido para entender la importancia de las fake news y ver el surgimiento de nuevos canales de comunicación

La gestión comunicativa de la pandemia de la COVID-19 no solo supuso un terremoto para los periodistas que trabajaban en los medios de comunicación.

Aquellos que lo hacían desde los gabinetes de comunicación también sufrieron para adaptarse a una situación totalmente desconocida. Mercedes Pastor es la jefa de prensa del Ministerio de Sanidad desde que Carolina Darias sustituyó a Salvador Illa. Pero antes ya estaba en el Ministerio de Política Territorial y antes en el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, cargo que abandonó en febrero de 2020, cuando toda la pandemia estaba a punto de explotar en nuestro país.

-       ¿Cómo recuerdas los primeros momentos de la pandemia de la COVID-19?

-       Es algo curioso, porque justo hace poco estuve preparando un curso que tuve en la Universidad de Carmona y recopilé un poco lo que estaba haciendo durante el último trimestre de 2019, que en aquella época trabajaba en el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha. Siempre he sido muy friqui y me gusta leer y ver un poco lo que hacen otras comunidades autónomas y también lo que sucede a nivel internacional, revisando proyectos pioneros. Y me di cuenta de que una de las noticias que se repetían con mucha frecuencia en ese momento era sobre los casos raros de neumonía que estaban ocurriendo en China. Yo entonces no reparé en eso y es verdad que, pasado el tiempo, todos nos dimos cuenta de que no era una neumonía normal, pero por aquel tiempo la cosa no pasó de eso. Luego es verdad que en enero lo que nos impactó fue la construcción en tiempo récord de un hospital en China, viendo en directo como una legión de albañiles lo hacía. Y nos quedamos con eso, sin reparar en todo lo que había de fondo. Todo eso estaba ocurriendo muy lejos y no le dimos la importancia que tenía. Hasta que no llegó a Italia y lo tuvimos a las puertas de España, no caímos en la envergadura que tenía este virus.

-       Informativamente hablando, ¿cómo viste el inicio de la crisis?

-       Fue una plena locura en la forma de comunicar. En aquellos momentos empezaba a asomar el fenómeno de las fake news, pero solo empezaba a hacerlo. Es verdad que durante esta pandemia una de las cosas que hemos aprendido es que hay mucha desinformación. Había canales que se habían puesto en marcha y que en ese momento tampoco éramos conscientes de su envergadura, como por ejemplo WhatsApp. En positivo nos sirve para comunicarnos y para tener una comunicación directa con mucha gente. Pero también es verdad que durante esta pandemia se ha descubierto como un canal por el que se han lanzado mensajes que tampoco eran los que se debían transmitir a la sociedad.

-       ¿Cómo se trabajó desde el Ministerio de Sanidad para intentar manejar esta situación tan complicada?

-       Es verdad que al Ministerio de Sanidad no se le tenía como importante informativamente hablando antes de la pandemia, ya que la mayoría de sus competencias se habían transferido a las comunidades autónomas. Esta pandemia lo ha puesto de relevancia, focalizando toda la información del Gobierno en la que se generaba desde este ministerio. De alguna manera el resto de la actividad comunicativa se paró, mientras que la comunicación desde el Ministerio de Sanidad siempre se mantuvo porque era necesaria. Las ruedas de prensa se han mantenido y se mantienen, ahora haciendo dos o incluso tres a la semana. Para todo ello también es cierto que se abrieron nuevos canales, que hasta entonces no se utilizaban y que se potenciaron mucho. Así se empezó a usar Telegram, con un canal enfocado a la información para la ciudadanía y otro para los periodistas, para informarles puntualmente de todo. Luego también fue necesario adaptar los canales de difusión para llegar a todos los públicos. Por ejemplo, ahora estamos preocupados y ocupados en qué hacer con los jóvenes y estamos viendo la necesidad de dirigirnos a ellos a través de los canales que consumen. Ya no vale la campaña que se hacía tradicionalmente de sacar una gráfica en los principales periódicos del país. Ahora hay que llevar a ellos a través de TikTok, de Twitter, de Instragram o de Spotify, adaptando el canal al público al que te quieres dirigir.

-       ¿Fue difícil manejar la información de una forma coordinada cuando, como explicas, la mayoría de las competencias de sanidad estaban transferidas a los gobiernos de las comunidades autónomas?

-       Creo que a nivel de coordinación se funcionó muy bien cuando estábamos en lo peor de la pandemia, que era la parte más desconocida, y en la que yo creo que nos unió lo mal que lo estábamos pasando todos. Y es que al principio la pandemia se comportó un poco igual en todos los territorios, algo que luego no siempre ha sido así, con zonas más y menos afectadas. Cuando ya se ha visto que el virus levantaba un poco el pie, con el efecto de la vacunación, es verdad que se han podido producir diferencias de criterio. Aunque desde luego, y por la experiencia que yo tengo en otro ámbitos, en la sanidad hay en general mucha unidad, un poco fuera de la melé política, y creo que debe ser así porque hay que salvaguardar la salud de la política. A pesar de todo y de que a veces ha habido ruido, sí que se ha mantenido cierta coordinación. Es cierto que cuando no conocíamos mucho el virus fue necesario tomar medidas sin conocer mucho su eficacia, y con el tiempo lo hemos ido conociendo mejor, sabiendo también qué medidas eran más eficientes para combatirlo. Toda vez que estas medidas tengan una implantación más general en todos los sitios ayuda más, para lo que es necesario que la población pueda entenderlas y aplicarlas.

-       ¿Cómo fue trabajar comunicativamente hablando en aquellos primeros momentos en los que había mucha falta de información?

-       Para el Gobierno de España la prioridad desde que la OMS declaró la pandemia causada por el coronavirus fue solo una: salvar vidas. No se puede entender ninguna de las políticas públicas sin esa prioridad. Para eso se intentó ayudar a la población a mantenerse informada y minimizar en la medida de lo posible los temores a un fenómeno desconocido. Por otro lado, se buscó evaluar de la forma más completa posible los riesgos que para la salud podían tener determinados comportamientos. Una cosa que nos ha enseñado la pandemia es a combatir la desinformación. Al principio no sabíamos mucho sobre su origen, sobre los comportamientos que eran esperables o las consecuencias que podían derivarse de ellos. El Gobierno lo que hizo fue montar un operativo para informar de todo lo que podía ocurrir, y es verdad que durante un tiempo se encadenaba una rueda de prensa tras otra. Fue un momento en el que no solo había que parar el virus, sino que, para pararlo, era necesario parar también el país. Y había mucho de lo que informar, a pesar de que en algún momento pudo haber cierta saturación. Cuando yo llegué aquí la vacuna ya había llegado, y eso daba una perspectiva distinta, aportando una esperanza que no había al comienzo de la pandemia. Cuando empecé a trabajar estábamos en plena tercera ola, con datos casi tan brutales como en la primera. Es verdad que teníamos la vacuna, pero aun así en Semana Santa tuvimos que tomar medidas muy duras que alguna gente no entendía por la fatiga pandémica, pero que creo que hicieron su efecto. Pero no podemos bajar la guardia porque no hemos llegado al 70% de vacunados que queremos y además se nos están cruzando unas variantes de las que no sabemos el comportamiento. Es moverse en un terreno un poco accidentado, porque a veces hay que tomar decisiones muy complicadas en política y en comunicación también, sin que la ciencia haya podido crear una evidencia al respecto. Ahí está la dificultad principal de esta pandemia.

-       ¿Ha cambiado la pandemia la forma de comunicar?

-       Tradicionalmente la comunicación empezó solamente con la publicidad en la prensa escrita. Posteriormente la televisión tuvo mucho peso. Y ahora hay otros canales, y las redes sociales son uno de ellos. Durante el tiempo de pandemia es cierto que pudo haber cierta desinformación, pero yo me quiero quedar con el mensaje que trasladó mucha gente, sin estar organizada, para intentar parar el avance del virus. Desde el Ministerio de Sanidad se hizo un esfuerzo pidiendo la colaboración de determinada gente que tenía influencia en la población, pero es verdad que muchos lo hicieron motu proprio, grabando mensajes que se difundieron en las redes pidiendo a la gente que se quedaran en casa. Y fue algo que creo que tuvo su efecto, porque, por muchas medidas que tú tomes, si la población no colabora es muy complicado sacarlas adelante. Con el tiempo será una de las cosas que deberemos estudiar, porque todo el mundo nos quedamos en casa ese tiempo ante un fenómeno desconocido. En ese sentido las redes tuvieron su lado positivo. También es muy importante buscar siempre las fuentes oficiales, y no hablo solo de la oficialidad de los gobiernos, sino por ejemplo de asociaciones como ANIS, que también difunden mensajes, contrastan y hablan con expertos. Es verdad que podemos tener un criterio distinto, pero son fuentes identificadas y oficiales. Mucha gente en las redes sociales se mueve de forma anónima, y eso no aporta mucho. Pero los que lo hacen con su nombre, con su cara y con su cargo, están comunicando algo importante, y su contribución ha sido también importante en esta pandemia.

-       ¿La pandemia ha servido para poner de manifiesto la importancia del periodismo sanitario?

-       Por supuesto. Los medios de comunicación, al igual que el Ministerio de Sanidad, se han tenido que reinventar. Los periodistas han hecho un esfuerzo por trasladar a la población mensajes que tampoco entendían siempre. Su labor ha sido importante, como la de la presidente de ANIS, Graziella Almendral, que ha estado casi permanentemente en televisión trasladando mensajes, y es una persona que conoce la sanidad y la comunicación y ha hecho una aportación muy buena. Y como ella un montón de periodistas, que en sus periódicos, en sus redacciones, en sus televisiones, han creado la figura del redactor sanitario. Es verdad que se han triplicado los periodistas que cubren los temas sanitarios, y eso está muy bien. Yo creo que nos debe ayudar a mirar al futuro. Ahora estamos con lo urgente, que es la pandemia, pero en la sanidad hay muchos temas importantes y es trascendental que el periodismo siga ocupándose de ellos e informando, porque la salud es lo primero y sin ella no vamos a ningún lado. Por eso es muy importante que haya periodistas que se dediquen a los temas de la salud, que puedan informar y de alguna forma contribuir a que la población esté informada. Es algo fundamental y debemos hacer un esfuerzo para que se mantenga en el futuro y no se acaben con la pandemia los periodistas dedicados a la salud, sino que se mantengan y sea una sección que tenga futuro.

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