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Les causa importantes perjuicios en su vida diaria, afectando también significativamente a su entorno familiar

Más del 70% de los niños con trastorno generalizado del desarrollo presentan problemas de sueño

  • En el marco del 33º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, que se inicia mañana en Toledo, se dedica una sesión específica a profundizar en los problemas de sueño en el niño con trastorno generalizado del desarrollo (TGD)
  • Se destaca la importancia de hacer un diagnóstico precoz de los trastornos del sueño en estos niños y de procurar un Abordaje 24 h de sus problemas de sueño
  • El insomnio es el trastorno del sueño más común, pero no el único
  • Se han descrito por el momento hasta 75 trastornos de sueño, con diferentes abordajes y tratamientos

Toledo, 16 de octubre- Al menos 7 de cada 10 niños con trastorno generalizado del desarrollo presentan problemas de sueño. Así se pondrá de manifiesto en un simposio, organizado por Kurasana, que tendrá lugar en el marco del 33º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, que se inicia mañana en Toledo. Aún así, se considera que hay una alta tasa de infradiagnóstico de este tipo de alteraciones y se recomienda apostar por un Abordaje 24 h.

Como indica el Dr. Gonzalo Pin Arboledas, coordinador de la Unidad de Pediatría y de la Unidad del Sueño del Hospital Quirónsalud de Valencia, “los TGD se acompañan, en más de un 70% de los casos, de un trastorno de sueño que afecta, fundamentalmente, a la organización circadiana, con episodios de vigilia prolongados por la noche y siestas anormalmente largas durante el día”. Por otra parte, añade la Dra. Milagros Merino Andreu, de la Unidad de Trastornos Pediátricos del Sueño del Hospital Universitario de la Paz (Madrid), “si un niño con TGD tiene un problema de sueño (por este tipo de insomnio, apneas, trastornos digestivos o sensoriales,…), va a evolucionar de forma más desfavorable a nivel cognitivo y motor, obteniendo menos beneficios de los tratamientos prescritos”.

Los trastornos más comunes y sus consecuencias

Pese a las altas cifras, los expertos en este tipo de trastornos coinciden en señalar que las alteraciones del sueño están infradiagnosticadas y que no sólo tienen un carácter conductual, sino también biológico en algunos casos. En general, los padres suelen infravalorar los trastornos del sueño de sus hijos al creer que duermen mejor de lo que lo hacen. Tal y como destaca el Dr. Víctor Soto Insuga, neuropediatra especializado en trastornos del sueño del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús (Madrid), “el porcentaje de trastornos del sueño se multiplica por dos cuando a las preguntas de un pediatra responden los niños en vez de los padres. El problema es que muchos padres asumen los problemas del sueño de sus hijos como algo normal, cuando no lo son.

Los datos no dejan lugar a las dudas: el insomnio es mucho más habitual en pacientes con trastornos del neurodesarrollo, con cifras de prevalencia especialmente significativas: TDAH, 25-70%; epilepsia, 37%; trastorno espectro autista, 44-83%; cefalea, 65-75%; discapacidad infantil, 44%; parálisis cerebral infantil, 44-48%; depresión: 44-89%.

Pero, aunque el insomnio es el trastorno delsueño más común, no es el únicoLos desórdenes del sueño más frecuentes en estos niños dependen, en gran medida, del trastorno generalizado del desarrollo que padezcan. Así, es especialmente frecuente la presencia del síndrome de apneas-hipopneas de sueño de carácter obstructivo en niños con síndrome de Prader-Willi; hay un predominio de trastornos del ritmo circadiano del sueño con ritmo de vigilia irregular en niños con trastornos del espectro autista (TEA); se evidencia una especial incidencia de la inversión del patrón circadiano de melatonina endógena en casos de síndrome Smith-Magenis).

Son muchas las consecuencias negativas que se derivan de un sueño deficitario en los niños. “La falta de sueño o un sueño de calidad deficiente afectan al desarrollo del niño, a su bienestar, al rendimiento cognitivo y a su respuesta terapéutica”, subraya la Dra. Milagros Merino. Es más, “las consecuencias de un sueño de poca calidad no sólo son nefastas tanto a nivel conductual como a nivel de aprendizaje, sino que posiblemente también tenga consecuencias a largo plazo a nivel endocrino, cardiovascular y autoinmune; incluso, se sabe que los trastornos de sueño en periodos de vulnerabilidad (antes de los 6 años) pueden producir daños irreversibles, apostilla el Dr. Víctor Soto quien afirma que, por el contrario, un sueño de calidad promueve el desarrollo cerebral, mejora la memoria, favorece un mejor comportamiento y disminuye la irritabilidad”.

Por otra parte, como apunta el Dr. Gonzalo Pin, que es un referente nacional en trastornos del sueño, “cualquier niño que duerme mal afecta negativamente a la dinámica familiar, conyugal y bienestar general”

El ejemplo del TEA

En el caso concreto del TEA resulta especialmente crucial el abordaje de los trastornos del sueño, ya que “es la patología del neurodesarrollo donde más frecuentes e incapacitantes son estos problemas (44-83%)”, asegura el Dr. Gonzalo Pin.  En niños con TEA la prevalencia de trastornos del sueño se duplica en comparación con aquellos que no tienen autismo, y la probabilidad de que desaparezcan estos trastornos sin ningún tipo de intervención es significativamente inferior (con tendencia a la cronificación si no se aborda correctamente). 

Los problemas del sueño en niños con TEA se asocian con agresividad, ansiedad y depresión, hiperrespuesta sensorialdeterioro de la calidad de vida, reducción del rendimiento y memoria, conductas compulsivas y rituales, esterotipias, y deterioro de la socialización y comunicación. En estos casos, como explica el Dr. Gonzalo Pin, “el niño experimenta un fenómeno de cronodisrupción, una alteración relevante del orden temporal interno de los ritmos circadianos bioquímicos, fisiológicos y de comportamiento. De esta forma, según lo describe este experto, “se produce en el niño un evento similar al jet-lag permanente. Actualmente, se considera que la cronodisrupción puede favorecer el desarrollo de la sintomatología TEA, y viceversa.

            Ante esta situación, se sabe que “un óptimo tratamiento del sueño produce mejoría en los síntomas del TEA: interés comunicativo, conductas estereotipadas, intereses restrictivos, impulsividad-agresividad y calidad de vida familiar”, según el Dr. Víctor Soto.

Soluciones 

Para combatir estos problemas, cada vez más frecuentes, se cuentan actualmente con diferentes opciones, desde el establecimiento de medidas básicas de higiene del sueño hasta la aplicación de terapia cognitivo-conductual y el uso de melatonina (en ocasiones acompañado con triptófano). Incluso, “en algunos casos se precisa la realización de un estudio de sueño para registrar eventos (como las apneas, crisis epilépticas o movimientos en extremidades)”, informa la Dra. Milagros Merino, quien recuerda que “el diagnóstico exacto facilita aplicar unas medidas eficaces y un beneficio durante la noche y el día. A juicio de esta experta, “el tratamiento individualizado y dirigido al trastorno específico de sueño (existen 75 trastornos de sueño reconocidos por la Academia Americana de Trastornos de Sueño, con diferentes abordajes y diferentes tratamientos) facilita la resolución o el alivio del problema”.

Ante la presencia de insomnio, según recomienda el Dr. Soto, “la melatonina se presenta como el tratamiento hipnótico más seguro y de primera elección para favorecer el sueño de los niños”. Ya en casos de insomnio de mantenimiento, “el aminoácido triptófano puede tener una importante función, al ser precursor de la melatonina y permitir una mayor disponibilidad de esta hormona por la noche”, destaca este experto, quien defiende que Pediatría de Atención Primaria es el “lugar perfecto” para el diagnóstico y tratamientode los trastornos del sueño infantiles.

La suplementación de melatonina permite reponer el déficit de melatonina en niños con TGD, provocando un ‘pico de melatonina’ por la noche en niños con síndrome Smith-Magenis o mejorando el déficit de sueño, facilitando su conciliación y/o mantenimiento. Por su parte, el triptófano potencia la acción de la melatonina. El objetivo, como recalca la Dra. Milagros Merino, es que “el abordaje que hagamos del problema de sueño mejore la noche... y el día del niño”. Y es que, según añade, “un niño con sueño reparador y suficiente se encuentra más contento, atento, colaborador y, en el caso de niños con TGD, responde mejor a terapias de estimulación o rehabilitación”

Si mejora ‘el día’ del niño, mejora su calidad de vida y la de toda su familia, que sufren las consecuencias del ‘mal sueño”, subraya la Dra. Merino. Para lograr este objetivo, “hay que conocer todos los trastornos de sueño que pueden aparecer en los pacientes con TGD, proponiendo tratamientos específicos para cada niño, su entorno y su enfermedad del neurodesarrollo”, coinciden en destacar Milagros Merino y Gonzalo Pin.

Desde Kurasana® se apuesta por productos de calidad, sin efectos adversos, con ingredientes a medida de los niños (sin azúcar, sin lactosa, sin gluten,…), con un método muy cómodo de administración y con sabor agradable. Los productos de la línea de Sueño de Kurasana® se basan en la melatonina, hormona natural de eficacia contrastada para inducir el sueño. Pero se ha dado un paso más, y para garantizar también un efecto satisfactorio en la consecución y mantenimiento de un sueño reparador se realiza un Abordaje 24 h incorporando el triptófano (y la vitamina B6); de esta forma, se aporta un beneficio adicional, como es la preparación del cuerpo durante el día para un sueño reparador manteniendo a su vez un estado de ánimo óptimo.

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