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Actuar COVID es una plataforma de más de 1.200 profesionales sanitarios de la Comunidad de Madrid, preocupados por la dotación de medios adecuados y suficientes al sistema sanitario para hacer frente al COVID 19.

La Comunidad de Madrid tiene una asignatura pendiente en la prevención de brotes de COVID 19 en residencias de mayores

  • Las residencias de más de 50 plazas suponen un riesgo mayor de infección por COVID 19.

  • Seis mil personas mayores que vivían en residencias fallecieron en la primera ola.

  • Sin datos oficiales (un secreto bien guardado), en la segunda ola pueden estimarse 1.556 defunciones entre los que fallecieron en las propias residencias y los que fueron derivados a hospitales desde las mismas.

El Grupo de Residencias de Mayores de ACTUAR COVID, con la contribución de familiares y trabajadores de residencias y datos del Portal de Transparencia de la Comunidad de Madrid, ha realizado un segundo estudio en el presente año sobre la situación con relación a la pandemia de estos establecimientos socio-sanitarios.

Una de las primeras conclusiones es que el COVID entra principalmente en las residencias a través de los trabajadores. También se trasmite entre residencias por los trabajadores que trabajan en más de un centro (ver el primer informe www.actuarCOVID.com). Las visitas de familiares están muy restringidas desde el mes de marzo y se realizan siguiendo estrictos protocolos de prevención de infecciones. La entrada del virus en las residencias a través de las visitas es poco frecuente.

Los riesgos laborales de infección en estos trabajadores, en particular en las Trabajadoras de Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) que tienen continuo contacto íntimo con los residentes es muy alto. Estos resultados son coherentes con las estimaciones del estudio seroepidemiológico nacional, donde se informa que los trabajadores socio-sanitarios y de limpieza tienen mayor prevalencia de anticuerpos IgG anti SARS-CoV-2 que la población general. En el momento de escribir este informe, en la tercera semana de diciembre, todavía no se ha adoptado la medida de prevención más urgente: hacer pruebas de antígeno a todos los trabajadores con periodicidad semanal, y repetir estas pruebas dos veces por semana a aquellos profesionales que trabajan en más de un centro. Ya hay protocolos para hacerlo en algunas CCAA de España.

Durante la primera ola, en la Comunidad de Madrid, fallecieron 6.000 personas que vivían en residencias de mayores.

El número de residencias con brotes activos durante el periodo de estudio (agosto – diciembre de 2020) sigue la forma epidémica general de la segunda ola, alcanzando su máximo en la primera semana de octubre y manteniéndose en un porcentaje de alrededor del 15% de las residencias de Madrid en cada semana. Se observaron brotes en el 30% (142 de 475) de las residencias en octubre y en el 22% (102 de las 473) en noviembre. Estos porcentajes demuestran que las medidas de prevención de brotes en residencias han sido insuficientes.

Los datos sobre fallecimientos por COVID 19 en residencias de mayores durante la segunda ola es uno de los “secretos” mejor guardados por la Comunidad de Madrid. No obstante, en el periodo de tres meses considerado, se han observado 123 defunciones en residencias y se han estimado 1.433 defunciones en hospital de personas que residen en residencias de mayores de la comunidad de Madrid. Estimamos que sobre un total de 1.556 defunciones por COVID en estos tres meses de las personas mayores que habitaban en residencias, el 92% han fallecido en el hospital.

Los resultados del estudio serológico llevado a cabo por la Consejería de Políticas sociales de la Comunidad de Madrid permiten también hacer una reflexión útil para la preparación frente a nuevas epidemias. Durante la primera ola más de la mitad (54%) de las residencias con menos de 50 plazas mantuvieron niveles de infección inferiores al 15%, es decir, tuvieron niveles de infección similares a la población general. En cambio, menos del 8% de las macro-residencias lograron evitar la invasión del virus en la primera ola.

La conclusión de este informe es que debemos considerar y tratar la COVID como una

sindemia. “La agregación de estas enfermedades en un contexto de desigualdad social y

económica exacerba los efectos adversos de cada enfermedad, la COVID no es una pandemia es una sindemia” (referencia: The Lancet Vol 396, September26,2020). 

El concepto de sindemia integra dos aspectos: concentración de enfermedades e interacción de enfermedades. La concentración de epidemias en poblaciones concretas obedece a condiciones políticas, económicas sociales adversas. La interacción entre epidemias concurrentes se produce por las formas en que estas enfermedades potencian sus daños en la salud.

Hay que tener en cuenta que los mayores que viven en residencias sufren simultáneamente:

  • Edadismo (discriminación por la edad, acentuada en los casos de falta de autonomía).
  • Infrafinanciación de los servicios de prestación de cuidados, agravada por las medidas de austeridad impuestas tras la crisis de 2008 y no corregidas en la Comunidad de Madrid.
  • Falta de preparación del sector residencial. No estaba preparado para el COVID y sigue sin estarlo. Sus trabajadores se caracterizan por el déficit de recursos humanos suficientes, bajos salarios, temporalidad e inseguridad económica.
  • Deterioro funcional de la mayoría de los residentes que en muchos casos presentan limitaciones físicas y cognitivas.

La propuesta del presente informe es “adoptar un enfoque sindémico para resolver la crisis originada por la COVID en las residencias de personas mayores donde el edadismo de la sociedad actual ha permitido que se maltrate a las personas mayores con limitaciones físicas y cognitivas y a los cuidadores que trabajan para atender sus necesidades, anteponiendo el negocio al respeto de los derechos a la vida, a la salud y a la dignidad, como argumenta Amnistía Internacional en su reciente informe: en este caldo de cultivo, la pandemia COVID y la situación de salud de los mayores dependientes han interaccionado produciendo gran sufrimiento para las personas mayores y sus familiares, costando muchas vidas”.

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